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Cómo debe diezmar aquél que no trabaja

   Diezmo es siempre diez por ciento de los salarios, de las ganancias empresariales o incluso de los trabajos estacionales, temporarios o de quien recibe una mensualidad. Sin embargo, nunca se debe dar el diezmo de aquello que no le pertenece al cristiano. Por ejemplo: la mujer recibe del marido dinero para hacer las compras del mes, y de allí retira el diezmo en nombre del marido. Podemos afirmar que esa actitud está equivocada. No se puede dar el diezmo por otra persona sin su debido consentimiento, aunque esa persona sea el marido. Si el esposo le da una cantidad para que ella la use como quiera, entonces sí debe retirar el diezmo; pero del dinero para los alimentos y gastos de la casa no se debe sacar.


Cómo se debe dar el diezmo de los bienes vendidos

 Normalmente, cuando el cristiano compra bienes muebles e inmuebles, lo hace con dinero ya diezmado. En ese caso no es necesario retirar el diezmo nuevamente, a no ser en casos en que haya habido ganancia; pero, cabe destacar que el diezmo debe ser retirado de la ganancia y no del valor bruto de la venta. El diezmo del total de la venta de bienes debe ser retirado solamente si el propietario, en la época de la adquisición, compró con dinero no diezmado, o lo recibió como herencia.

 


Cómo debe ser el diezmo del jubilado

El jubilado recibe mensualmente un salario real, sin descuentos previsionales y debe sacar el diezmo del valor bruto recibido.

Cómo debe ser el diezmo de quien recibe comisión

De la misma forma que procede un empleado asalariado, debe ser o procedimiento de aquél que recibe comisiones, o sea, diezmar del bruto recibido.

¿Se debe sacar el diezmo cuando se gana algún bien?

Ganar algún bien de consumo, sea mueble o inmueble, es algo habitual en los días de hoy; pero debe analizarse cada caso cuidadosamente. Por ejemplo, si alguien que no tiene ninguna renta o la tiene pero es insuficiente, recibe como herencia una casa valuada en $50.000, puede ir pagando el diezmo mensualmente hasta completar el valor total, o esperar a venderlo para retirarlo. En el caso de pequeños bienes o regalos, el cristiano debe actuar según su conciencia. Aunque sea irrisorio el valor, lo importante para Dios es la fidelidad del hombre.